Pocos deben ser los mortales que no hayan tenido que sufrir durante una mañana la interminable cola en estas delegaciones o hayan tenido que peregrinar de un sitio a otro para cumplimentar cualquier trámite burocrático, que se convierten en auténticos suplicios por los minutos e, incluso, horas que se emplean en ellos. Esto, en cambio, son cuestiones sencillas de resolver para La chica de los recados. |










